La tierra se quiebra en 1920. Las raíces de los

árboles antiguos empiezan a sangrar. La

curandera doña María, descendiente de

sacerdotisas del templo de Tenochtitlan, siente

el dolor de las tierras arrasadas por los

ejércitos revolucionarios. Su clan ha mantenido

un pacto de sangre con los jefes de la droga

desde antes de la independencia, garantizando

protección a cambio de servicios espirituales y

secretos de la tierra.

El gobierno federal ordena la desamortización de

tierras comunales. Los campesinos, ya sin tierra,

se alistan en bandas armadas. Doña María recibe

una visión: un niño nace bajo un árbol caído, su

sangre mezclada con la tierra roja. El niño es

el hijo de un capo que ha violado el pacto,

usando rituales indígenas para fortalecer su

poder. La curandera debe elegir: ayudar al niño

o matarlo para evitar el colapso del equilibrio

entre lo humano y lo sobrenatural.

En el rancho de los Velasco, el capo Ignacio

pide un ritual de fertilidad para sus tierras.

Doña María se niega. En respuesta, Ignacio envía

sicarios a quemar su casa. La curandera huye,

llevando consigo un frasco de tierra sagrada. La

tierra comienza a vibrar con fuerza, como si

recordara una antigua promesa.

Un grupo de campesinos, liderados por una joven

llamada Lourdes, busca a doña María. Le cuentan

que el capo ha empezado a usar rituales aztecas

para controlar a sus hombres, convirtiendo a

algunos en bestias. Lourdes le muestra a un

hombre que habla en lengua náhuatl, con ojos

negros como la noche. La curandera reconoce el

signo: el pacto de sangre está roto.

Doña María decide ir a la cumbre del capo. Lleva

consigo la tierra sagrada y una daga de

obsidiana. Al llegar, descubre que el niño de la

visión es el hijo de Ignacio, convertido en un

portador de la energía de la tierra. El capo

intenta hacerle un nuevo pacto, pero la

curandera lo rechaza. En el centro del rancho,

donde antes había un altar, ella clava la daga

en la tierra. La tierra se abre, y una voz

antigua habla: "No hay pacto sin sangre, pero sí

sin justicia".

La tierra se cierra. El capo muere de repente,

sus hombres enloquecen. Lourdes y los campesinos

toman el rancho. Doña María se va al desierto,

llevando la tierra sagrada. En el horizonte, el

sol se pone sobre una nueva frontera. La tierra

no sangra más, pero su eco vive en cada grano de

polvo.