El cuerpo de un sacerdote es encontrado en el

río, con los ojos abiertos y un talismán de

obsidiana clavado en el pecho. El policía

judicial, acostumbrado a casos de corrupción,

recibe la orden de no investigar. Pero el

talismán emana una energía que le hace ver

fantasmas de soldados muertos en la guerra civil.

Un viejo campesino le entrega un mapa de los

antiguos templos aztecas, ahora convertidos en

refugios de rebeldes. El policía descubre que

los líderes de la revolución utilizan rituales

para controlar la mente de sus seguidores,

mezclando magia negra con doctrinas religiosas.

La traición íntima ocurre cuando su propia

hermana, quien lo crió tras la muerte de sus

padres, le entrega una carta escrita en un

dialecto olvidado: "Ellos saben que eres hijo de

la tierra".

Una leyenda local dice que quienes tocan la

obsidiana pierden el control de sus acciones. El

policía, bajo presión de un jefe de la policía

corrupta, debe elegir entre detener a los

rebeldes o proteger a su hermana. En una noche

de tormenta, entra al templo abandonado y

encuentra a los líderes celebrando un ritual con

un cadáver de un soldado. El talismán

resplandece y el policía, sin recordar cómo, se

convierte en un asesino. Mata a todos, incluido

a su hermana, antes de darse cuenta de lo que ha

hecho.

La ciudad queda en silencio. Nadie habla del

caso. El policía, ahora marcado por la magia,

vive como un espectro, buscando una forma de

romper el hechizo. La obsidiana sigue en sus

manos, y cada noche, ve a los fantasmas de los

muertos en la guerra.